Instrucciones para cerrar un paraguas. wILDER dAVIDI

Para cuando se haya terminado de zumbarse en caída libre desde lo alto de la casa, usando el paraguas para amortiguar el golpe; o después de que se hayan esquivado las balas de espías o sicarios con su escudo protector, es necesario antes de cerrar el paraguas, echar un ojo al cielo en busca de grisáceos algodones, o flechas perdidas de cupidos envenenadas de piropos. Después de fijarse de tales amenazas se debe empuñar el mango con la mano, y con la otra mano, empuñar el mango de la mano del paraguas, y darle un fuerte sacudón, para así quitar las gotas de agua o estiércol de pájaros de la superficie laberíntica; acto seguido se debe sostener delicadamente la corto punzante punta del paraguas, al tiempo que se presiona el gatillo que tira de los resortes y se contrae la tela como las patas de una araña con falda.

Pero si se desea dar por terminado la doblegación del hongo que forma el paraguas, de una manera más pintoresca, se debe finalmente poner el paraguas en dirección vertical con la punta hacia abajo, recostar medio cuerpo en el mango, y pegar pequeños saltos alternados de golpes de un pie en el otro, luego el otro en el otro y así sucesivamente al estilo Chaplin, mientras se aleja hasta perderse en la esquina.

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