El mouse-wILDER dAVIDI




Una ratona había por fin encontrado una razón para roer algún tiempo demás, sus sospechas eran ciertas. ¡no era a única de su especie en ese inmenso mundo de cuatro paredes cocas, llenas de solitarios laberintos y frias madrigueras de cemento! El ratón que había visto era todo un sangre fría, un temerario, era el mus mas ejemplar de todos los muridaes.

La ratona observaba su odisea desde la distancia, sus ojos brillaban cual canicas de cristal, y su corazón pasaba de 500 a 800 en un segundo cuando veía a su titan luchar contra el feroz humano hasta rendirlo y postrarlo en una tibia silla de oficina, ella se erizaba al oir el tictac de la voz de su amado, que  mas bien era para ella como el grito de batalla de un guerrero que luchaba contra un opresor que le tenia de las manos azotándole contra la mesa a más no poder.

La rata hacia fuerza impotente, sin embargo un día de esos su fuerza fue vana, pues aquel humano, un día sin remedios, enfurecido lanzo contra el piso a su héroe sin igual y exclamo con rabia ¡ratones chinos! Y con su teclado opto por apagar la pantalla.

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