Charles Baudelaire-Poemas recomendados del poeta maldito




ALBATROS


Suelen, por divertirse, los mozos marineros
cazar albatros, grandes pájaros de los mares
que siguen lentamente, indolentes viajeros,
el barco, que navega sobre abismos y azares.
Apenas los arrojan allí sobre cubierta,
príncipes del azul, torpes y avergonzados, 
el ala grande y blanca aflojan como muerta
y la dejan, cual remos, caer a sus costados.

¡Que débil y que inútil ahora el viajero alado!
El, antes tan hermoso, ¡que grotesco en el suelo!
Con su pipa uno de ellos el pico le ha quemado,
otro imita, renqueando, del inválido el vuelo.

El poeta es igual ... Allá arriba, en la altura,
¡qué importan flechas, rayos, tempestad desatada!
Desterrado en el mundo, concluyó la aventura:
¡sus alas de gigante no le sirven de nada!

LA FUENTE DE SANGRE 

A veces siento mi sangre correr en oleadas, 
lo mismo que una fuente de rítmicos sollozos; 
la oigo correr en largos murmullos, 
pero en vano me palpo para encontrar la herida. 


A través de la ciudad, como un campo cerrado, 
va transformando las piedras en islotes, 
saciando la sed de cada criatura, 
y coloreando en rojo toda la natura. 

A menudo he pedido a estos vinos 
aplacar por un solo día el terror que me roe; 
el vino torna el mirar más claro y más fino el oído. 


He buscado en el amor un sueño de olvido; 
mas para mí el amor es un lecho punzante, 
hecho para dar de beber a esas mujeres crueles. 

REVERSIBILIDAD 

Ángel lleno de gozo, ¿sabes lo que es la angustia, 
La culpa, la vergüenza, el hastío, los sollozos 
Y los vagos terrores de esas horribles noches 
Que al corazón oprimen cual papel aplastado? 
Ángel lleno de gozo, ¿sabes lo que es la angustia? 

Ángel de bondad lleno, ¿sabes lo que es el odio, 
Las lágrimas de hiel y los puños crispados, 
Cuando su infernal voz levanta la venganza 
Ven capitán se erige de nuestras facultades? 
Ángel de bondad lleno: ¿sabes lo que es el odio? 

Ángel de salud lleno, ¿sabes lo que es la Fiebre, 
Que a lo largo del muro del lechoso hospital, 
Como los exiliados, marcha con pie cansino, 
En pos del sol escaso y moviendo los labios? 
Ángel de salud lleno, ¿sabes lo que es la Fiebre? 

Ángel de beldad lleno, ¿sabes de las arrugas? 
¿Y el miedo a envejecer, y ese odioso tormento 
De leer el secreto horror del sacrificio 
En ojos donde un día los nuestros abrevaron? 
Ángel de beldad lleno, ¿sabes de las arrugas? 

¡Ángel lleno de dicha, de luz y de alegría! 
David agonizante curación pediría 
A las emanaciones de tu cuerpo hechicero; 
Pero de ti no imploro, ángel, sino plegarias, 
¡Ángel lleno de dicha, de luz y de alegría! 

A LA MUY QUERIDA, A LA MUY BELLA

A la muy querida, a la muy bella
Que llena mi corazón de claridad,
Al ángel, al ídolo inmortal,
¡Salud en la inmortalidad!

Ella se extiende en mi vida
Como un aire impregnado de sal,
Y en mi alma no saciada
Derrama el sabor de lo eterno.

Saquito siempre fresco que perfuma
La atmósfera de un reducto querido,
Incensario olvidado que echa humo
En secreto a través de la noche,

¿Cómo -amor incorruptible-
Definirte con acierto?
¡Grano de almizcle que yaces, invisible,
En el fondo de mi eternidad!

A la muy buena, a la muy bella,
Que constituye mi alegría y mi salud,
Al ángel, al ídolo inmortal,
¡Salud en la inmortalidad!

LA QUE ES DEMASIADO ALEGRE 

Tu cabeza, tu gesto, tu aire
Como un bello paisaje, son bellos;
Juguetea en tu cara la risa
Cual fresco viento en claro cielo.

El triste paseante al que rozas
Se deslumbra por la lozanía
Que brota como un resplandor
De tus espaldas y tus brazos.

El destelleante colorido
De que salpicas tus tocados
Hace pensar a los poetas
En un vivo ballet de flores.

Tus locos trajes son emblema
De tu espíritu abigarrado;
Loca que me has enloquecido,
Tanto como te odio te amo.

Frecuentemente en el jardín
Por donde arrastro mi ironía,
Como una ironía he sentido
Que el sol desgarraba mi pecho;

Y el verdor y la primavera
Tanto hirieron mi corazón,
Que castigué sobre una flor
La osadía de la naturaleza.

Así, yo quisiera una noche,
Cuando la hora del placer llega,
Trepar sin ruido, como un cobarde,
A los tesoros que te adornan,

A fin de castigar tu carne,
De magullar tu seno absuelto
Y abrir a tu atónito flanco
Una larga y profunda herida.

Y, ¡vertiginosa dulzura!
A través de esos nuevos labios,
Más deslumbrantes y más bellos,
Mi veneno inocularte, hermana.

A LA QUE PASA

La avenida estridente en torno de mí aullaba.
Alta, esbelta, de luto, en pena majestuosa,
Pasó aquella muchacha. Con su mano fastuosa
Casi apartó las puntas del velo que llevaba.

Ágil y ennoblecida por sus piernas de diosa,
Me hizo beber crispado, en un gesto demente,
En sus ojos el cielo y el huracán latente;
El dulzor que fascina y el placer que destroza.

Relámpago en tinieblas, fugitiva belleza,
Por tu brusca mirada me siento renacido.
¿Volveré acaso a verte? ¿Serás eterno olvido?

¿Jamás, lejos, mañana?, pregunto con tristeza.
Nunca estaremos juntos. Ignoro a dónde irías.
Sé que te hubiera amado. Tú también lo sabías.

ALEGORÍA

Esta es una mujer de rotunda cadera
Que permite en el vino mojar su cabellera.
Las garras del amor, las mismas del granito.
Se ríe de la muerte y la depravación,
Y, a pesar de su fuerte poder de destrucción,
Las dos han respetado hasta ahora, en verdad,
De su cuerpo alto y firme la altiva majestad.

Anda como una diosa y tiende sultana,
Siente por el placer fe mahometana.
Y cuando abre los brazos, sus pechos soberanos
Demanda la mirada de todos los humanos.

Ella sabe, ella sabe, ¡oh doncella infecunda!,
Necesaria, no obstante a la caterva inmunda,
Que la beldad del cuerpo es un sublime don
Que de cualquier infamia asegura el perdón.

Ella ignora el infierno y purgatorio ignora,
Y mirará por eso, cuando le llegue la hora,
La cara de la muerte en un tan duro momento,
Como un niño: sin odio, sin remordimiento.

CORRESPONDENCIAS

La Creación es un templo de pilares vivientes
Que a veces salir dejan sus palabras confusas;
El hombre lo atraviesa entre bosques de símbolos
Que lo contemplan con miradas familiares.

Como los largos ecos que de lejos se mezclan
Con una tenebrosa y profunda unidad,
Vasta como la luz, como la noche vasta,
Se responden sonidos, colores y perfumes.

Hay perfumes tan frescos como carnes de niños,
Dulces tal como oboes, verdes cual las praderas
Y hay otros, corrompidos, ricos y triunfantes,
Que tienen la expansión de cosas infinitas,
Como el almizcle, el ámbar, el benjuí y el incienso,
Que cantan los transportes de sentidos y espíritu.

DE ESOS OJOS TAN TIERNOS Y FERVIENTES

De estos ojos tan tiernos y fervientes,
De la boca que ahogó mi corazón,
De esos besos poderosos como bálsamo,
De esos éxtasis más vivos que los puros rayos
¿Qué ha quedado? Es horrible, ¡oh, alma mía!



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